Él.

Incontables noches lo agobiaron.
Cada día iba creciendo más ese
sentimiento guardado desde el día que se ocurrió.
Pensó muchas veces en ser egoísta con el mundo,
en buscarle el lado iluminado al silencio,
y que a fin de cuentas no le dejó mas
que sofocantes tormentos, soledad,
y la pena de tener que expresarlos.
Si tal vez ella lo hubiera querido
posiblemente el estaría a su lado,
posiblemente. Tal vez.
Lo que si es seguro es que ella,
como siempre lo hace,
exageró muchos momentos y eso hizo
que él se alejara de ella.
¿Y para qué tanto alboroto sólo por una insensata?,
le decían los que lo conocían.
¿Qué no sabes que existe más gente aparte de ella?,
incluyó su dadora de vida.
Él simplemente tuvo que hacerse de esa idea,
ahogar el sentimiento en la razón,
diluir el pensamiento en la realidad,
en su realidad,
en la realidad de saber que ella,
fue y ya no va a ser ni será,
ahora ella es parte de ese constante pasado
del que día con día todos van a olvidar.

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