Debería sentirme confundido,
raro, tal vez esperanzado,
quizás emocionado, y,
si se pudiera, enamorado,
pero la verdad más cruel es que todo es mentira
y que tu vida ya no ilumina mí día
ni entretiene mi noche
ni abunda en mis sueños.
Ahora que la indiferencia te agobia,
te hace sentir todo lo que vos me hiciste sentir,
ahora si aclamás por mi atención
cuando esa idea murió aquel día en mi habitación.
Esa fría realidad, de la que creí no iba a existir,
de la que aseguraba que no existía,
ahora la manipulo para mí
para valorar
si te duele la dura distancia,
de cómo tu mente resiente mi ausencia,
y de cómo eso se ahoga en tu corazón.
Y por esa razón de frialdad
es por lo que me buscaste esta vez
y trataste de sembrar en este cuerpo faux
el sentimiento de conexión, de atracción,
de manipulación y de final negación.
Comentarios