Completo.

La verdad de la sintonía se mide por tu motivación.
No hay inicio ni fin, pero no es circular, simplemente es expansivo.
Tal como el horizonte en el mar.

Sentada, incansable, repetiste una y otra vez todas tus ideas.
Y yo, me limité a escucharlas con simpleza.

En ese instante, pensé: "¿Cuánto vale un segundo?".

Mientras, las auras rosadas en el cielo sugerían que otro día se iba.
Aún no comprendo porqué sentí que debía hacer algo al respecto.

Y fue así como, sincero y con devoción, capturé toda la esencia de lo nuestro y lo convertí en voz.

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