Am.

Tristemente no percibo su lento paso,
saliendo de la nieve, en el ocaso.

La cabeza rebota incansable,
como si tuviera vida propia,
como si fuera útil a esta hora en que el Sol aún no sale.

Las horas se consumen muy rápido,
aunque el tiempo entre en un letargo.

Y el deseo más inmediato y sincero,
es alcanzar a terminar la tarea,
y caer apaciblemente en los brazos de Morfeo.

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