Bajo el sol sombreado de aparente pasividad,
seguimos en aquella búsqueda del punto inicial.
Porque nuestro camino es como un ciclo.
Donde la sincronía es bendita, ahí deberíamos empezar.
Donde la cama no tenga monarquía, cuando equilibrio es bienestar.
Lagunas voraces llenas de espesor y viscosidad
siempre han intentado ahogarme.
Más nunca lo han logrado. Es predecible.
La calma sí existe. Es cuestión de descifrarla.
La culpa es enemiga. Aquella que te impulsó a abrir las piernas.
La cura es tangible, tan prohibida y tan sublime.
seguimos en aquella búsqueda del punto inicial.
Porque nuestro camino es como un ciclo.
Donde la sincronía es bendita, ahí deberíamos empezar.
Donde la cama no tenga monarquía, cuando equilibrio es bienestar.
Lagunas voraces llenas de espesor y viscosidad
siempre han intentado ahogarme.
Más nunca lo han logrado. Es predecible.
La calma sí existe. Es cuestión de descifrarla.
La culpa es enemiga. Aquella que te impulsó a abrir las piernas.
La cura es tangible, tan prohibida y tan sublime.
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