Inconsistencia.

Mis ojos juraron ser testigos de ese ciclo del que tanto hablé.

Aquella ruta interminable de elogios y heridas,
pretendía yo ser un alma libre encadenada a tus decisiones.
Estúpido error.

Admito que tengo cierta fascinación por las formas redondas.
He de decir que soy adicto a ellas.
Son figuras muy familiares para mí.

¿El ciclo?
En realidad no existe, nunca existió jamás.
Las personas no viven en ciclos, porque ellos no tienen ni inicio ni fin.
Así que, ¿cómo demonios pude haber creído que esto era un ciclo?

En realidad, y como todo, tuvo su inicio y tuvo su fin.

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